Costes del no multilateralismo

En unas semanas podremos haber visto el nuevo multilateralismo en acción, o sus límites. El acuerdo global catalizado por la OCDE sobre impuestos a las grandes tecnológicas es un hito. La cumbre a principios de noviembre en Glasgow del COP26 para avanzar en la implementación del Acuerdo de París de 2015 contra el cambio climático es una oportunidad que no cabe desperdiciar. Pero, a la vez, estamos viendo el coste del no multilateralismo, en la ausencia de una verdadera acción global para ampliar la vacunación contra el COVID-19 al conjunto de la humanidad, lo que va “en contra de la moral y de la lógica”, como afirmó Agnes Binagwaho de la Universidad de Equidad Global Sanitaria, de Ruanda, en la reciente cumbre del T20 (la red de think tanks del G20) en Milán.

https://blog.realinstitutoelcano.org/costes-del-no-multilateralismo/

English v ersion:

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/the-costs-of-non-multilateralism/

Las guerras de las tres esferas: Occidente, Oriente y el Metaverso

No es la visión habitual, pero el mundo podría verse como tres esferas que compiten entre sí: una en torno a EEUU (que incluye Europa y otros); otra en torno a China; y una esfera de lo digital, por cuyo dominio y control hay una gran pelea en su propio interior –grandes empresas contra el poder político, inclusive en China–, y exterior en la gran competencia entre las dos grandes superpotencias o civilizaciones. Es decir, serían dos esferas o mundos físicos, muy de átomos y de geografía (incluido el espacio), y una virtual, aunque lo virtual no quita lo real, por parafrasear a Hegel. Es una visión que se va extendiendo y que defiende, por ejemplo, el Centro para el Estudio de la Vida Digital (CSDL), que dirige el tecnólogo Mark Stahlman.

https://blog.realinstitutoelcano.org/las-guerras-de-las-tres-esferas-occidente-oriente-y-el-metaverso/

English version

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/wars-of-the-three-spheres-the-west-the-east-and-the-metaverse/

Europa, oportunidad sin Merkel

Angela Merkel, como canciller de Alemania, ha dominado la política europea durante cuatro mandatos, 15 años, muchos de ellos complejos y difíciles. A veces con valentía, otras sin ella; más como táctica, gestora de crisis, que como estratega, sin verdadera visión, aunque trabajadora infatigable, estudiosa, conocedora a fondo de todos los dossiers que trataba y firme creyente en las virtudes de la negociación y en sus propios valores. Su salida, y la posible llegada a la Cancillería más poderosa de la UE del socialdemócrata Olaf Scholz, junto a otros movimientos en curso, abre una nueva oportunidad para Europa.

https://blog.realinstitutoelcano.org/europa-oportunidad-sin-merkel/

English version

China, los jóvenes y los videojuegos

China limita a los adolescentes en un paso más de la dictadura digital. Es una cuestión que se mira con interés en Occidente

La limitación introducida sobre el tiempo que los jóvenes menores de 18 años pueden dedicar a los videojuegos en línea, por Internet (una hora, entre 8 y 9 de la tarde, los viernes, sábados, domingos y festivos) es una medida más del Estado de vigilancia o “dictadura digital” chino, pero que muchos gobiernos y padres de adolescentes en Occidente miran con interés, incluso con cierta envidia. Aunque el objetivo va mucho más lejos que los adolescentes, supone una aún mayor intromisión en la vida familiar, y de control de las grandes tecnológicas, aunque en el camino éstas pierdan valor bursátil. Pero es un valor que importa poco al actual régimen chino, como lo está demostrando con medidas contra los monopolios digitales. Las dos primeras prioridades son la estabilidad social -con la lucha contra la desigualdad en su centro, y de ahí los ataques contra los grandes prebostes de las big techs chinas, entre otras- y la seguridad nacional, según un análisis de Bloomberg.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/china-jovenes-videojuegos_129_8300290.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Socio&utm_campaign=19/09/2021-adelanto&goal=0_10e11ebad6-3339a983b3-56333765&mc_cid=3339a983b3&mc_eid=299ebf80b0

El repliegue de Occidente

George W. Bush, “Bush el joven”, llegó a la Casa Blanca en enero de 2001 sobre una plataforma en la que primaba un cierto aislacionismo, basado en el momento unipolar que vivía EEUU. Los atentados del 11 de septiembre de ese año le sacaron del sopor de la siesta estratégica en que vivía EEUU (y Occidente) e inauguraron -con el impulso de los influyentes neoconservadores en su Administración- una nueva era de intervencionismo estadounidense para cambiar varios regímenes, como el afgano de los talibán, el iraquí de Saddam Hussein, y “rehacer Oriente Medio”. Hemos visto los resultados. Partieron en esta reacción de “sobrestimar la efectividad del poder militar para producir cambio político fundamental”, como ha criticado el politólogo Francis Fukuyama. Obama inició la retirada de Irak y Trump sentenció la de Afganistán, conscientes del hartazgo de su opinión pública. Veinte años después de aquellos atentados y de la consiguiente invasión de Afganistán a partir del 7 de octubre de aquel año, el actual presidente de EEUU, Joe Biden, ha llevado a su fin esta larga guerra de Afganistán y “una era de operaciones militares importantes para rehacer otros países”. Es el final, al menos para estos tiempos (¿cambio o paréntesis?), de una política intervencionista, de nation-building, la construcción de Estados en términos más liberales.

https://blog.realinstitutoelcano.org/el-repliegue-de-occidente/

English version:

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/the-retreat-of-the-west/

La humillación de Occidente

La precipitada salida de Afganistán no es la primera derrota de EE UU, sino de la OTAN, y socava la coherencia y la credibilidad de una organización que necesita recuperar el foco

https://elpais.com/opinion/2021-08-24/la-humillacion-de-occidente.html

Del polvo de las estrellas venimos, y más que polvo sucio dejamos

La geología marca nuestra biología y hasta nuestra política, pero a la vez, en este Antropoceno, los humanos estamos dejando unas huellas preocupantes que perdurarán hasta un futuro muy lejano. Los libros Orígenes y Huellas, que lo relatan, son complementarios y se recomienda su lectura sucesiva

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/polvo-estrellas-venimos-polvo-sucio-dejamos_129_8178166.html

Tecnología profunda: el regreso de los grandes proyectos de bits y átomos

Estos últimos días, dos grandes empresarios, Richard Branson de Virgin Galactic y Jeff Bezos fundador de Amazon y de la aeroespacial Blue Origin, se han subido a cohetes de sus respectivas empresas para viajes comerciales, o promocionales, con pasajeros privados. Un síntoma de que la carrera espacial se ha privatizado, aunque las grandes potencias participan cada vez más en ella. Su objetivo último no es turístico, sino más bien de minería, para empezar en la Luna y en Marte, en busca de tierras raras y otros minerales estratégicos. Elon Musk también se va a subir a uno de los cohetes de su empresa espacial Space X. El otro gran proyecto “físico” de éxito de estos últimos meses ha sido el de las vacunas contra el COVID-19, con un nuevo método, el uso del ARN mensajero, que abre los horizontes de lucha contra otras pandemias. Y luego están las carísimas fábricas de microprocesadores avanzados que se están erigiendo en EEUU y otros lugares, incluida posiblemente una de Intel en Europa, para reducir la dependencia en las fundiciones de Taiwán y Corea del Sur, cuyas insuficiencias han llevado a paralizar cadenas de montaje de automóviles en Europa, Japón y otros lugares. Aunque todo tiene en última instancia una base física, estos grandes proyectos de tecnologías no son puramente digitales (de bits) o intangibles, sino muy materiales (de bits y átomos). No se habrían logrado, sin embargo, sin los avances, por ejemplo, en Inteligencia Artificial. Es lo que un informe del Boston Consulting Group y Hello Tomorrow llama la deep tech o tecnología profunda, la nueva “gran ola de innovación”.

https://blog.realinstitutoelcano.org/tecnologia-profunda-el-regreso-de-los-grandes-proyectos-de-bits-y-atomos/

English version:

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/deep-tech-the-return-of-the-grand-projects-of-bits-and-atoms/

Soberanía digital europea: la UE la tuvo, pero no la retuvo

Retrocedamos a los años 90. Entonces la UE dominaba el sector de la telefonía móvil (2G y 3G), tenía fabricantes de primera de estos dispositivos –Nokia era un referente mundial–, incluso construía PC, y representaba un 30% de la capacidad global de manufactura de semiconductores, los esenciales chips. En 2000, cuando aprobó la fallida, por fijar metas volantes no obligatorias ni medios para conseguirlas, Estrategia de Lisboa, la UE se planteó convertirse en 10 años en “la economía del conocimiento más competitiva y dinámica en el mundo”. Veinte años después, el objetivo más limitado es llegar a ser “un líder mundial en innovación en la economía de los datos y sus aplicaciones”. Hoy, en un mercado global mucho más amplio, fabrica menos de un 10% de los chips y aspira a un 20% de la tarta global para el final de la década, importa casi todos los terminales móviles, se quedó retrasada en la telefonía 4G y dependiente en 5G, y perdió la ventaja en conectividad, por no hablar de su hiperdependencia en las grandes plataformas estadounidenses y hasta chinas. ¿Qué ha pasado?

Figura 1. Capacidad manufacturera global de semiconductores. Fuente.

Sin duda, Europa perdió el tren que salió con mucha industria y servicios vinculados a Internet (inventado desde el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear) y sus derivadas, los teléfonos móviles inteligentes (el primero, el iPhone de Apple se empezó a comercializar en 2007), y la economía de los datos, en manos de grandes operadoras no europeas, entre otras Amazon, sin las cuales muchas empresas europeas no habrían podido arrancar. Mientras, Europa, aunque la Comisión y los gobiernos quieren remediarlo, carece de un mercado de big data unificado. Son las big tech extranjeras las que se aprovechan de esta balcanización de los datos europeos.

Muchas de estas empresas tienen que ir a EEUU a buscar financiación, pues Europa, la UE, carece de un mercado único de capital-riesgo, o una Unión de Capitales. No bastan los nacionales, pese a que estos se reformen, como pretende España con la futura Ley de Startups. No es que no haya un Silicon Valley en Europa, que no llegará. Quizá incluso no sea necesario porque el modelo está cambiando. En la UE no hay Sand Hill Road que partiendo de Palo Alto alberga a numerosos inversores de capital riesgo, por lo que es conocida como la Wall Street de la Valley. Y, claro, está Wall Street y su NASDAQ para empresas de alta tecnología. Pero en Europa domina aún una aversión al riesgo financiero. El fracaso no se ve, como en EEUU, como una manera de aprender para la siguiente aventura empresarial.

En materia de investigación básica, Europa no sale tan mal parada. Parte de la investigación de las vacunas contra la COVID-19 ha salido de Europa (el Reino Unido y Alemania, y más lentas otras) pero hoy por hoy no hay aún ninguna vacuna europea propiamente dicha. Según un informe del Center for Security and Emerging Technology (CEST, de la Universidad de Georgetown en Washington DC), en los últimos años EEUU ha perdido su posición de liderazgo en la literatura científica –una forma de medir este campo– no sólo respecto a China, sino también a la UE. No todos los estudios concuerdan, y en materia de Inteligencia Artificial (IA), por ejemplo, el Center for Data Innovation, en un índice basado en una serie de parámetros, calcula que EEUU aún lidera con 44,6 puntos, seguido de China con 32,0% y de la UE con 23,3%. El Asia Center considera que Europa falla en cinco elementos esenciales para desarrollar un sector potente de IA: la abundancia de datos, el emprendimiento innovador, el talento (científicos y tecnólogos de IA de alta calidad, pues muchos en Europa se van a EEUU), un entorno político favorable y una financiación abundante y bien orientada.

Parte del éxito de EEUU se debe al input del Gobierno, y sobre todo del Pentágono, como bien puso de relieve Marianna Mazzucato en El Estado emprendedor. La agencia Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA, o Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), fundada en 1958 en respuesta al Sputnik soviético, está detrás de muchos avances tecnológicos de los últimos lustros. Se puede decir que más que intentar adivinarlo, ha “inventado el futuro”: desde una parte de Internet a las pantallas táctiles, el GPS, las interfaces por voz y otros elementos, incluido el nuevo sistema de vacunas ARN-m que luego ha desarrollado Moderna, entonces una pequeña empresa por la que apostó la Agencia. Son avances que luego se han incorporado a dispositivos y servicios comercializados. Steve Jobs supo sacar gran provecho de estas innovaciones. Y las ARPA (ya no para defensa) han proliferado en la Administración estadounidense (seguridad interior, inteligencia, energía y ahora medioambiente, y Biden quiere otra para cuestiones de salud). De ahí que varios gobiernos, pero no la UE como tal (hay un Consejo Europeo de Investigación para ciencia básica), se planteen generar DARPAs o ARPAs europeas (también Japón), aunque menos ligadas a las cuestiones de seguridad. Desde luego el Reino Unido, desde fuera de la UE, con una Advanced Research and Invention Agency (Agencia para la Investigación y la Invención Avanzada), o Alemania con una Agencia para Innovación Disruptiva (SPRIN-D, civil) y otra para ciberseguridad. Y ¿una ARPA española? Aunque como señala The Economist, estas iniciativas no tendrán éxito si no se crean con el espíritu que motivó DARPA, a saber, con pocas cortapisas burocráticas, poco control político, con fondos (el presupuesto para 2020 fue de 3.600 millones de dólares), arriesgando en apuestas, y todo contratado fuera de la Agencia.

Un problema de Europa es el paso de la investigación científica y tecnológica básica a su aplicación comercial u otra, del laboratorio a la tienda. Hay algunas excepciones. Dos empresas europeas Nokia (Finlandia) y Ericsson (Suecia) dominan la tecnología 5G de acceso de radio y core, pero resultan más caras que la china o la surcoreana. Es un sector que Europa no controla, aunque en instalación de redes vaya avanzada. Otro ejemplo de buen hacer europeo son las máquinas, únicas en el mundo e indispensables, que fabrica la holandesa ASML (cada una cuesta 130 millones de euros) para definir nanocircuitos en chips.

El intento de lograr o recuperar la soberanía, o al menos autonomía, digital europea, ha llevado a multiplicar las estrategias nacionales y también las europeas. La Comisión Europea se ha lanzado en una retahíla de propuestas –casi cada semana hay alguna nueva–, entre ellas la Brújula Digital 2030 (Digital Compass 2030) y Horizonte Europa, para aprovechar los fondos ahora disponibles a través del Next Generation EU y del Marco Financiero Plurianual 2021-2027. Un 20% del total de los mas de dos billones de euros irá en estos años a innovación y digitalización. Es mucho. Y es poco, comparado con el Plan de Biden para EEUU, o con lo que se cree que gasta China en estos menesteres. Piénsese que arrancar una fábrica (fundición) de semiconductores avanzados supone una inversión de al menos 20.000 millones de euros. El ministro alemán de Economía, Peter Altmaier, quiere, con otros Estados europeos y la Comisión, invertir, como en EEUU en fabricación de chips, con un 20% a 40% de aportación pública. La Comisión Europea tiene su plan de semiconductores, la interrupción de cuyos suministros ha causado paralizaciones en varias plantas de fabricación de automóviles. También ha presentado planes para una industria europea de datos. Los gobiernos se han percatado de la necesidad de Europa de ser soberana e independiente, o al menos más interdependiente, en estos campos.

En estos años Europa se juega la posibilidad de recuperar el control de su destino tecnológico o darlo por perdido. Para ello debe entender bien las razones de sus fracasos pasados.

https://blog.realinstitutoelcano.org/soberania-digital-europea-la-ue-la-tuvo-pero-no-la-retuvo/

English version

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/european-digital-sovereignty-the-eu-had-it-but-did-not-retain-it/

¿Plantea China un reto a nuestras democracias liberales?

EEUU está lanzado en una estrategia de definición contra China, basada en un amplio consenso interno que precede a Biden, pero que ahora tiene mucho de política interna. Aunque más allá, es el único país en el horizonte capaz de competir en todo tipo de poder con EEUU y cuestionar su hegemonía. Biden, en su reciente periplo de “normalización occidental” tras los desequilibrios de Trump (G7, OTAN, UE-EEUU y con Rusia, cumbres en las que el ausente muy presente fue Pekín) ha logrado un mayor apoyo europeo a su visión anti-China, vista ésta como “competidor” y “rival sistémico”, pero también “socio”. De hecho, pese a la retórica, el capital estadounidense ha seguido invirtiendo en China en cantidades importantes, aunque queda por ver si se llega a un cierto desacoplamiento entre EEUU y China en materia tecnológica. Pero, superadas las cumbres occidentales, y ante la próxima de democracias liberales, una cuestión es si realmente China plantea un reto a estas últimas. Las opiniones públicas no lo consideran así.

https://blog.realinstitutoelcano.org/plantea-china-un-reto-a-nuestras-democracias-liberales/

English version:

https://blog.realinstitutoelcano.org/en/does-china-pose-a-challenge-to-our-liberal-democracies/