Sigue con tu guerra, El Asad

WWI Q3

Occidente es más sensible a la guerra química por su uso, por ambos bandos, en la Primera Guerra Mundial y su posterior prohibición en 1925. Pero no es el único. Irán, gaseado por Irak (con conocimiento de EE UU), también debería serlo, pero en este caso apoya a uno de sus últimos aliados en la zona, el régimen de Bachar El Asad. Si se confirma el supuesto uso de gases mortíferos -la llamada bomba nuclear del pobre-, El Asad habrá cruzado una línea roja. Supuesto, pero esta vez, a la espera del informe de los inspectores de la ONU, los datos proporcionados por la Administración Obama son precisos. El problema es que el castigo que por ello infligirá EE UU junto a algunos socios no resolverá nada, pues el régimen seguirá intacto e incluso puede salir reforzado de tal ataque. A Washington le gustaría acabar con él, pero no a costa de fomentar en su lugar un yihadismo suní que en parte alimenta a unos rebeldes de los que EE UU –y muchos de sus socios- no se fían. Sigue leyendo